UNA CRUZ EN EL CAMINO


1.-
Son los senderos canarios
testigos de aquel pasado
de tantos pasos andados
por montes, pueblos y barrios.
En un lugar solitario
alguien halló su destino,
una Cruz en el camino
se ponía como señal
de la existencia final
de algún hombre campesino.
2.-
Un agreste leñador
que de su carbón vivía
en los Santos no creía
y el Dios, era su sudor.
Por nada sintió temor
aquel hombre corpulento,
el que con hambre y sediento
los caminos recorría
y en una cruz ese día
le ocurrió lo que les cuento.
3.-
Un caminante pasaba
en la Cruz, se arrodilló
y después que le rezó
viéndola, se persignaba.
El leñador que llegaba
un incrédulo inhumano,
preguntó: ¿Qué hace su mano?
-imploro a la Santa Cruz,
es, si en ella murió Jesús
adoración del Cristiano-.
4.-
Indignado de perrera
fijo le quedó mirando
y le dijo:-Estas adorando
a un pedazo de madera-.
Quedó el viandante en espera
su fe, en Dios se limita,
blasfema, su voz se agita
alza el corpulento brazo,
para partir con en pedazos
a la Santa Cruz Bendita.
5.-
Se acercó sin compasión
a su escala pedestal
cuando un Ángel Celestial
hizo allí su aparición.
Quedó la consumación
de aquel intento frustrado,
temblando cayó postrado
mirando la Santa Cruz,
y dentro, una opaca luz
el Ángel se había esfumado.
6.-
Allí quedaba patente
lo que en él era real
esa imagen celestial
se había grabado en su mente.
El caminante ya ausente
por lo que sintió temor,
pensó en Jesús el Señor
en el que había blasfemado,
ya por su actitud abismado
yacía la fe en su interior.
7.-
Lo acontecido contaba
con dudas se lo creían
y ya después de ese día
al pasar se arrodillaba.
Aquel ejemplo quedaba
para siempre reflejado,
ya que el tiempo no ha borrado
la historia de esta versión,
ya que las leyendas son
las vivencias de un pasado.
Fin.

Adrián Candelario Martín.

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