CARRETERA DE GUTIÉRREZ.

 1.-
Fui a Gutiérrez a pescar
en la semana pasada
y detuve mi mirada
con deseos de llorar.
Aquel ya no era el lugar
que en mi infancia conocí,
dentro sus cuevas dormí
con mis padres siendo niño
y hoy conservo con cariño
gratos recuerdos de allí.
2.-
Del Cabildo habían llevado
algún aparejador
pero ha sido superior
la orden que aquí le han dado.
Su dirección han cambiado
para hacerla a su manera,
sin soportar la perrera
yo contemplé con asombro
todo bajo los escombros
de una inútil carretera.
3.-
Dicen que los ingenieros
que todo esto han dirigido
son cerebros que han nacido
del pueblo puntagordero.
En ruinas nos convirtieron
lo que otro trabajó,
el camino que cegó
cuevas y lo más penoso
es ver sepultado el pozo
que tanta sed nos mató.
4.-
El que lo ha marcado así
es mal aparejador
o puede que a lo mejor
no pensó en bajar allí.
Como yo lo veo así
todos los puntos los toco,
me acerqué poquito a poco
a ese enorme precipicio
dije: -esto es gente sin juicio
porque esto es obra de locos-.
5.-
Si hacen esa carretera
de un tesoro se dispone
porque cuesta más millones
que pueda cargar cualquiera.
Dibujarlo a mi manera
yo me voy a permitir,
aunque sea mucho decir
sería un lugar importante
si pusieran un pescante
para bajar y subir.
6.-
Dijo el aparejador
llevarla hacia La Calleta
costaría menos pesetas
y podría quedar mejor.
Pero se opuso un señor
quien no debo mencionar,
que él la quería llegar
y otros sostenían lo mismo
con los fines de turismo
hasta la orilla del mar.
7.-
Oigo tanto descontento
que yo creo a mi entender
que todo esto al parecer
carece de fundamento.
Sobra en el Ayuntamiento
los millones de pesetas,
de todos, y a todos nos inquieta
podéis tener por seguro
que el Ayuntamiento no da un duro
“pal” camino Las Maretas.
8.-
Es absurdo a lo que creo
por eso ésta voz envío
y ojala amigos míos
se cumplan vuestros deseos.
Que sea un lugar de recreo
antes que algo de alarma,
hagan las cosas con calma
que hasta yo deseo volver
y que allí puedan acoger
al turismo de La Palma.
Fin.
11-6-1988.

Adrián Candelario Martín.
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