Blas Paes.

 

1.-
Blas Paes es un muchachón
nativo de Garafía
un viudo que todavía
vive con cierta ilusión.
Al despertar la emoción
de aquel deseo soñado,
locamente enamorado
vivió junto a su Martina
dijo:- esta imagen divina
nunca en la vida ha pecado-.
2.-
Ese muchachón ya está
orillando a los setenta
pero Don Blas representa
un hombre de corta edad.
Dice Martina que está
algo joven todavía,
si en el trabajo porfía
y no puede terminar
él lo acostumbra dejar
a medias para otro día.
3.-
Lo fueron a visitar
muchachas yo no sé cuántas
y contempló aquellas santas
y no las pudo albergar.
Les dijo voy a buscar
“pa” todos un aposento,
lo vieron partir contento
por Catela y Cueva de agua
las Tricias y hasta Izcagua
buscando el alojamiento.
4.-
Celebraban un bautizo
de un niño de una de ellas
joven agraciada y bella
y con miles compromisos.
En el momento preciso
que un tal Gabilón llegaba,
como su mano ostentaba
felicitando a Martina
Blas celoso en la cocina
con cautela vigilaba.
5.-
Blas se mostró intransigente
al lanzar esta protesta
¡se va a terminar la fiesta
porque es cara la corriente!.
Ya Blas estaba impaciente
quien es de la misma secta,
pero Martina coqueta
lo abrazó y así le dijo,
es la fiesta de mi hijo
yo te daré cien pesetas.
6.-
Llegaba el celo la duda
el odio y la confusión
a causa de un narizón
mas conocido por Judas.
-Di Martina por qué dudas
de mí si tanto te quiero,
te vas con un extranjero
por qué me dejas no sé
aquí donde te encontré
tarde o temprano te espero-.
7.-
Martina mujer audaz
del amor sacerdotisa
que con tu falsa sonrisa
hipnotizaste a Blas.
En una forma fugaz
ya tu cariño se aleja,
exclama en forma compleja
¡Martina cuánto te quiero!
el amor aventurero
tristes recuerdos nos deja.
8.-
Sin soportar el desprecio
mil lágrimas derramó
en sus labios se impregnó
la dulzura de sus besos.
- Esperando tu regreso
me lo paso en el portal,
mi vida ya no es igual
si no tengo tus caricias
Martina vuelve a Las Tricias
linda imagen celestial-.
9.-
Blas se pasó varios días
sumergido en una angustia
su alma destrozada y mustia
a nadie le sonreía.
Por tiempo permanecía
cerrada su habitación,
esta era su exclamación
¡Martina vuelve a mi vera
tu amigo Páez te espera
sin Judas el narizón.
10.-
Un recuerdo acogedor
de aquel amor le existía
la nostalgia en que vivía
sin Martina y su calor.
Por más tiempo aquel dolor
fue imposible soportar,
la fue a Buracas a buscar
un tal Serafín le dijo:
-busca mas bien a tus hijos
que te esperan en tu hogar-.
11.-
Aquellos días de calor
él se iba para la cueva
donde vivió con su jeva
aquella escena de amor.
Hoy conserva en su interior
de aquel amor pasajero,
ese recuerdo hechicero
que hace su vida imposible
dice:- sufro lo indecible
Martina sin ti me muero.
12.-
El desprecio es más sentido
en la persona mayor
no se soporta el dolor
al perder a un ser querido.
El pésame más sentido
reciba con mi saludo,
ya que combatir no pudo
con ese Judas traidor
que Dios calme su dolor
y mate ese narizudo.

Adrián Candelario Martín.
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