CLAUDIO Y LAS PIPAS DE JUANA MÁXIMA.

 


1.-
Juana Máxima dejó
como herencia entre otras cosas
una pipa muy hermosa
que D. Claudio se peinó.
Un vecino lo ayudó
ya que sólo no podía,
el embase se salía
y lo tuvo que arreglar
ahora yo voy a contar
de aquella carpintería.
2.-
Según Claudio me decía
echándole por lo bajo
llevó sólo de trabajo
tres semanas y un día.
Ya que aquello requería
estilo, estudio y cuidado,
él mismo se ha persignado
amigo váyala a ver
porque no lo has de creer
aunque te lo hayan contado.
3.-
Dicen, si no es comentario
y aunque parece sencillo
se oía el golpe del martillo
de lo más lejos del barrio.
Apartado, solitario
todo este trabajo hacía,
su nieto Gabriel decía
-¿qué hace abuelo en el pajero?,
ya con aquel carpintero
ni de noche se dormía.
4.-
La tuvo que desfondar
para meterse por dentro
ya que la pipa en el centro
es muy mala de limpiar.
Ya por el tanto raspar
le hizo una entalladura,
el embase se asegura
y sin andar con más cuento
le mandó un saco cemento
al fondo y la “jabriadura”.
5.-
Después de haber terminado
a Dios las gracias le daba
y de agua la llenaba
haber cómo había quedado.
Pero al ver el resultado
hizo la cruz en señal,
aquella pipa era igual
que si se encontrara rota
o como el agua que bota
salida de un manantial.
6.-
Derrotado  y deprimido
pasó la tarde en Fagundo
saludaba a todo el mundo
igual que un desconocido.
Después de haber maldecido
los Santos que conocía,
volvió a la ferretería
le puso catorce arcos
y más pintura que a un barco
“pa” una larga travesía.
7.-
Ya la tiene en el pajero
y no la piensa esconder
que no la va a conocer
ni los mismos herederos.
Le costó sólo en dinero
sus cuatro o cinco mil duros,
que no se saldrá yo juro
ni aunque un temporal le pase,
Claudio el vino en su embase
quiere tenerlo seguro.
8.-
Nuevamente la llenó
por un torno se salía
y ya con cierta ironía
con el martillo apretó.
La pipa se desfondó
aquello parecía un río,
de aquel embace vacío
salía aquel carpintero
como rata en sumidero
una mañana de frío.
9.-
Si usted en alguna ocasión
tiene pipas que arreglar
yo mismo le puedo dar
el nombre y su dirección.
Don Claudio merece un don
que en su labor no es extraño,
amigo yo no le engaño
él nada le va a cobrar
tan sólo le va a costar
la cosecha de ese año.
Fin

 

Adrián Candelario Martín.
Todos los derechos de autor reservados.
Para saber más, contacte con Abogado@JuanAntonioBenjumea.es